domingo, 31 de mayo de 2015

Fuego.

Apareciste con rayos dorados.
Me escapaba de tu calidez.
Llegaste luego de tantas decepciones.
Sabía que no soportaría una más. 
No importaba donde fuera
ahí estabas con esa persistencia absurda.
Cuanto mayor era mi negativa
mayor era tu sonrisa.
Como si supieras...
Esa mirada parecía haber presenciado más años que los que tenías. 
Corría por un cuadrado perfecto
encontrandote en cada esquina.
Y corriendo una vez más.
La costumbre y el cansancio fueron mi activador.
Parecías conocer mi oculto talón de Aquiles.
Se requiere de tanta valentía para acercarse a un animal salvaje dañado.
Y además amarlo.
Tu luz me terminó consumiendo
y sucumbí ante el ardor de mis heridas.
Pero todo ese calor no me pertenece.
Cuando no estás lo retengo por unos días pero si te vas por más tiempo me vuelvo fría de nuevo.
Nunca había sido adicta a nada.
Ahora no puedo vivir sin tu amor.
Este arranca todo lo que estaba podrido y me libera.
Si no estás la oscuridad me encierra.
Quisiera atrapar tu hermosa llama en una caja adiabática para que nada ni nadie la apague jamás. 
Para que me recuerde que sí existe algo tan precioso en este mundo. 
Sos mi dealer y mi droga.
y soy tan vulnerable ante vos.
No me importa,  ahora mismo estoy volando cada vez más alto.
Ya veré cuando caiga y me destroce contra la tierra.
Ya me ahogaré luego, cuando el fuego se extinga y la nieve cubra todo otra vez.

domingo, 10 de mayo de 2015

Carta abierta a un amor.

Capaz sea demasiado exigente con vos, capaz, si, lo acepto, pida demasiado. Es que busco en vos lo que no me dieron, eso que tanto quiero que me hace tanta falta. Anhelo con cada fibra de mi ser, esa compañía, ese apoyo incondicional, ese entendimiento, ese vínculo casi mágico. Quiero confiar tanto en vos como para llorar y gritar que me siento mal, que estoy extremadamente triste y que desees escucharme. Que te preocupes por mi sin que tenga que pedirlo, que me des sorpresas, como una visita improvisada o un mensaje tierno de la nada. Quiero que me abraces cuando me veas, que no me hagas sentir como una loca cuando me pongo mal porque te vas. Quiero sentirme segura, quiero sentir que alguien se preocupa por mi más allá de otra cosa. Y necesito sentirlo todos los días porque cuando me siento sola o abandonada me ahogo, me asfixio, me muero un poco mas. No se como manejarlo, paso de la crisis, a la bronca, a la indiferencia y de vuelta al principio. Dejo de distinguir lo que está bien de lo que está mal. Solo busco sentirme mejor en ese momento. Empiezo por opciones sanas, llamando a algun familiar que hace mucho no veo, salgo de casa para despejarme, me concentro en otra cosa. Pero paso más tiempo sola y el dolor sigue, la crisis aumenta y me desespero por sentirme mejor. Mi mente no aguanta y me traiciona. Después de horas decido que me tengo que alejar de todos, que sin esperar nada de nadie es mas fácil. Pero vuelvo a fallar, esa necesidad de sentirme protegida y amada supera cualquier argumento que me pueda decir a mi misma. Obvio, el ser humano siempre deseó lo que no pudo tener. Pero que no siempre puedas darme lo que necesito no te hace peor persona sino que te hace diferente a mi, y cuanto me alegro de que no llegues a entender la profundidad de mis miedos, de mi psicología dañada. Porque todavia dudo de si me querrías igual.