lunes, 5 de octubre de 2015

Detrás del telón.




Tus ojos tan atentos que asustan
Yo tratando de buscar una cura.
Ellas peleando todo el tiempo
Te juro, ya no se ni lo que siento.
Yo yendo de un extremo al otro
y vos tratando de entender un poco.
Mis labios susurrando incoherencias
ante tus dudas insatisfechas.
Quisiera creer que entenderías
pero estaría construyendo mentiras.
Dime amor como hacer para ocultar
algo que siempre me va a formar.
Odio ver tus gestos de rechazo
cuando ves ese oscuro pedazo.
Ojalá fuera tan brillante como vos
y como esos tuyos claros ojos.
Rogando otra vez por comprensión
y por algo mas que una triste canción.
Suplicando al mundo ser mejor
cada vez que me encuentro con tu resplandor.
Como sin aire tratar de vivir
sería a vos y a ella intentar unir.

Fin.

  


La conocí con el pelo alborotado y el maquillaje corrido por las lágrimas. Jamás la escuché decir una palabra, simplemente la oí llorar. Nunca olvidare la mirada que me dio, como si el mundo hubiera explotado y la humanidad ya no tuviera más esperanza.
Su vestido de fiesta arrugado y brillante. Parecía un ángel condenado. Capaz así era. El frío nos alcanzaba cada vez con más fuerza pero su mente estaba mucho más allá de su cuerpo.
Sus altos tacos dorados se tambalearon en la cornisa. Ni siquiera la belleza de todo una ciudad iluminada logró alcanzarla. Se abrazaba el pecho con fuerza pero sus pedazos rotos ya se estaba cayendo.
Una oración pareció escapar de sus labios pero jamás vi aparecer sus alas. 
Un bolso blanco reposaba contra la pared. Parecía un pedacito de cielo atrapado en el infierno. Adentro solo había un grueso diario negro. Significó horas de lectura de una historia de amor y muerte. Las razones de su decisión. Las razones de su única opción. Y un impotencia enorme por no haberla conocido antes. Seguramente podría haberla salvado.

Luz.




 Perdida en la rutina.
Acostumbrada al dolor.
Noches de luces multicolores llenas de falsedad.
Lágrimas, sal, limón y fuego.
Perdida en historias ficticias.
Sus miradas desaprobadoras me queman la espalda.
Días escondida en interminables castillos de sábanas y letras.
Sed y mareos de nuevo.
Arrepentimiento. Negación y valentía.
Sonrisas falsas y ojos esquivos.
Tan inmersa en la oscuridad que no veo a la luz entrar.
Rechazo. Limitada por tontos estereotipos.
Cegada por el exterior.
Pero igual entró e iluminó todo.
Polvo de alegría y enseñanzas.
Juro, cambiaste todo lo que tocaste.

Descubrí mi nueva droga y ya soy adicta. Demanda más esfuerzo que ninguna otra y eso la hace pura y duradera. Llévame de acá. Allá donde todo es cálido. Te robaste mis órganos. Mi cuerpo de desvanece sin vos. El tiempo se niega a pasar en tu ausencia. Mis propias neuronas están en mi contra. Mi propia piel te prefiere. Solo respiro en la seguridad de tus brazos. Sin eso solo hay vacío.

Plumas y rosas.

                             

Paz. Eso es lo que encontraba al visitar el cementerio. Angustiada porque había tumbas que no tenían ni una flor, le robaba a los que tenían muchas. Como una Robin Hood de los muertos. Imagino que ahora tu tumba debe ser de las que tanta pena me daban. Solitaria y descuidada. Ya no puedo ir. A veces quiero. Pero nunca puedo. No creo que haya algo tuyo en aquel silencioso lugar pero es un recordatorio de que efectivamente ya no estas acá. Suelo pasearme por la casa hablando sola y otras me encuentro contándote algo en voz alta o pidiéndote algun consejo. A través de los años establecí una relación unilateral con vos, creyendo ver de refilón tu sombra en el espejo u oliendo tu perfume en la madrugada. Mi monólogo diario son nuestras charlas cotidianas y el noventa por ciento de las veces mis lágrimas el final. Me encuentro diciendo que me gustan ciertas cosas extrañas pero no se porqué, ni desde cuando. Mi cerebro ha decidido que es mejor olvidar ciertos detalles de mi infancia. Como si se me escurrieran los recuerdos entre las manos. Mis familiares más antiguos, solo aquellos que conocieron a la niña desastrosa que solía ser, me cuentan cosas que decía y proclamaba que no recuerdo y me da escalofríos. Hubo un tiempo no hace mucho que creí haberte superado. Pero ahora comprendo que si ni siquiera puedo pisar el cementerio para tu cumpleaños para tener mi propio fiesta morbosa, sin romperme en mil pedazos, no superé nada. Es extraño como pienso en vos cada bendito día de mi vida pero no puedo decir tu nombre. No puedo hablar de vos. Con nadie. Lo necesito. Te mereces que hable de vos con una sonrisa en la cara. Pero no se como sacar el tema. Ni con quien. Las noches de insomnio me encuentro imaginándome otra vida en la cual nunca te fuiste. Creo que mi problema es que en lo mas profundo de mi ser todavía te espero. Aunque ya no suplico a ningún dios. Capaz vos deberías esperarme a mí. Feliz cumpleaños. Ni siquiera se cuantos años tendrías ¿pero acoso importa? Espero ser capaz de ir a dejarte una rosa en la tierra. Espero encontrar una pluma en el suelo.         

viernes, 3 de julio de 2015

Completa imperfección.


Anhelo ser la suave luz del amanecer. 
Tan pura y siempre hermosa.
Quiero ser la parte blanca con el punto negro en el medio.
Temo amor, que te enamoraste de lo que siempre intente ser.
Y hoy admito: no hay nada más opresivo y autodestructivo que fingir.
No fue maldad, simplemente quise subir el listón para mí. 
Resultó que me gustó más mi verdadero yo que a vos.
Me consumo encerrando a mis demonios.
Jamás te pediría que hagas semejante cosa por mí. 
No podes seguir amandome por la mitad.
Simplemente porque no me alcanza.
Pero es más de lo que nunca tuve.
Que dulzura tan fría. 
Tu amor no abarca todas mis partes?
Se supone que me encadene parcialmente?
Que solo muestre mi perfil bueno?
Yo ni siquiera puedo juzgarte por no querer ver cuando caigo de la cima.
Pero yo sí debo aceptarme y no puedo si vivo dentro de tu rectángulo de conocidos límites. 
No pido tu rendición, pido tu aceptación. 
Yo ya te amo completamente, sin exclusiones ni excepciones.






domingo, 31 de mayo de 2015

Fuego.

Apareciste con rayos dorados.
Me escapaba de tu calidez.
Llegaste luego de tantas decepciones.
Sabía que no soportaría una más. 
No importaba donde fuera
ahí estabas con esa persistencia absurda.
Cuanto mayor era mi negativa
mayor era tu sonrisa.
Como si supieras...
Esa mirada parecía haber presenciado más años que los que tenías. 
Corría por un cuadrado perfecto
encontrandote en cada esquina.
Y corriendo una vez más.
La costumbre y el cansancio fueron mi activador.
Parecías conocer mi oculto talón de Aquiles.
Se requiere de tanta valentía para acercarse a un animal salvaje dañado.
Y además amarlo.
Tu luz me terminó consumiendo
y sucumbí ante el ardor de mis heridas.
Pero todo ese calor no me pertenece.
Cuando no estás lo retengo por unos días pero si te vas por más tiempo me vuelvo fría de nuevo.
Nunca había sido adicta a nada.
Ahora no puedo vivir sin tu amor.
Este arranca todo lo que estaba podrido y me libera.
Si no estás la oscuridad me encierra.
Quisiera atrapar tu hermosa llama en una caja adiabática para que nada ni nadie la apague jamás. 
Para que me recuerde que sí existe algo tan precioso en este mundo. 
Sos mi dealer y mi droga.
y soy tan vulnerable ante vos.
No me importa,  ahora mismo estoy volando cada vez más alto.
Ya veré cuando caiga y me destroce contra la tierra.
Ya me ahogaré luego, cuando el fuego se extinga y la nieve cubra todo otra vez.

domingo, 10 de mayo de 2015

Carta abierta a un amor.

Capaz sea demasiado exigente con vos, capaz, si, lo acepto, pida demasiado. Es que busco en vos lo que no me dieron, eso que tanto quiero que me hace tanta falta. Anhelo con cada fibra de mi ser, esa compañía, ese apoyo incondicional, ese entendimiento, ese vínculo casi mágico. Quiero confiar tanto en vos como para llorar y gritar que me siento mal, que estoy extremadamente triste y que desees escucharme. Que te preocupes por mi sin que tenga que pedirlo, que me des sorpresas, como una visita improvisada o un mensaje tierno de la nada. Quiero que me abraces cuando me veas, que no me hagas sentir como una loca cuando me pongo mal porque te vas. Quiero sentirme segura, quiero sentir que alguien se preocupa por mi más allá de otra cosa. Y necesito sentirlo todos los días porque cuando me siento sola o abandonada me ahogo, me asfixio, me muero un poco mas. No se como manejarlo, paso de la crisis, a la bronca, a la indiferencia y de vuelta al principio. Dejo de distinguir lo que está bien de lo que está mal. Solo busco sentirme mejor en ese momento. Empiezo por opciones sanas, llamando a algun familiar que hace mucho no veo, salgo de casa para despejarme, me concentro en otra cosa. Pero paso más tiempo sola y el dolor sigue, la crisis aumenta y me desespero por sentirme mejor. Mi mente no aguanta y me traiciona. Después de horas decido que me tengo que alejar de todos, que sin esperar nada de nadie es mas fácil. Pero vuelvo a fallar, esa necesidad de sentirme protegida y amada supera cualquier argumento que me pueda decir a mi misma. Obvio, el ser humano siempre deseó lo que no pudo tener. Pero que no siempre puedas darme lo que necesito no te hace peor persona sino que te hace diferente a mi, y cuanto me alegro de que no llegues a entender la profundidad de mis miedos, de mi psicología dañada. Porque todavia dudo de si me querrías igual.

domingo, 1 de marzo de 2015

Amor carbonizado.

                 
Estamos riendo en la mesa. 
Festejando aquel cumpleaños.
Me obligas a irme a bañar.
Soy tan bajita que ni siquiera llego a la mesa.
El agua cae sobre mí mientras me enjabonas y sonreís.
Decís: mañana tengo que ir al médico y te vas a quedar con papá.
Esperamos en la sala de espera por horas.
Tenés que pasar la noche ahí.
Protesto pero al final nadie escucha a una nena de cinco años.
Las tías del sur vienen
Y se quedan conmigo en casa
Papá me lleva todos los días a comer pizza después de que salimos de visitarte
Tenés un cuarto nuevo en un lugar nuevo y es tan blanco que da miedo.
Los nuevos amigos también visten de blanco.
Mientras juego en la cama más grande de mi casa
Papá llega llorando
Se arrodilla para estar a mi altura.
Mama se fue con dios, susurra.
¿Por qué? Le pregunto.
¿Porque se iría?
Mamá está en el cielo, responde.
Papá llora más.
Vamos a dar un paseo.
Toda la familia está allí alrededor de algo.
Ahí estas, de blanco y durmiendo.
Tu frente tiene pequeñas líneas rojas y quiero preguntar que está mal con vos
Pero los rostros de todos me dicen que no debo decir nada.
El resto de la semana me dejan jugar con toda la ropa que vos no me dejabas tocar.
No venís al acto del colegio y la abuela me cuida todos los días.
Pero empiezo a extrañarte.
Empiezo a preguntar porque no volvés.
Empiezo a enojarme con todos.
Empiezo a entender que ya no vas a abrazarme.
Ni vamos a pelearnos.
Ni vas a ayudarme.
Empiezo a sangrar por dentro y a llorar a escondidas.
Todavía lloro a escondidas.
Papa me da todo lo que quiero pero yo solo te quiero a vos.
Todos en la escuela tienen a su mama para el día de la familia.
Y te espero cada año que pasa pero nunca vas.
Ya solo me conformo con hablarle a tu foto en la pared e imaginarme tus respuestas
Pero no puedo dejar de temblar cada vez que escucho la palabra “mamá”
Ahora esa es una palabra que jamás digo.