lunes, 5 de octubre de 2015

Fin.

  


La conocí con el pelo alborotado y el maquillaje corrido por las lágrimas. Jamás la escuché decir una palabra, simplemente la oí llorar. Nunca olvidare la mirada que me dio, como si el mundo hubiera explotado y la humanidad ya no tuviera más esperanza.
Su vestido de fiesta arrugado y brillante. Parecía un ángel condenado. Capaz así era. El frío nos alcanzaba cada vez con más fuerza pero su mente estaba mucho más allá de su cuerpo.
Sus altos tacos dorados se tambalearon en la cornisa. Ni siquiera la belleza de todo una ciudad iluminada logró alcanzarla. Se abrazaba el pecho con fuerza pero sus pedazos rotos ya se estaba cayendo.
Una oración pareció escapar de sus labios pero jamás vi aparecer sus alas. 
Un bolso blanco reposaba contra la pared. Parecía un pedacito de cielo atrapado en el infierno. Adentro solo había un grueso diario negro. Significó horas de lectura de una historia de amor y muerte. Las razones de su decisión. Las razones de su única opción. Y un impotencia enorme por no haberla conocido antes. Seguramente podría haberla salvado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario