La vida esta echa de recuerdos. Son como las arenas del mar
que todas juntas forman la playa entera, si tan solo faltara una, aunque sea la
más horrible, la playa dejaría de ser la playa y perdería su hermosura. Pero a
veces me tortura preguntarme si todas esos recuerdos, todas esas partes de mi
lo valen. Si vale la pena soportar todos esas memorias dolorosas que solo yo
tengo y nunca nadie va a poder ver, oír ni entender por seguir viviendo por
seguir siendo lo que soy, quien soy. Si no fuera por los recuerdos más tristes
que tengo estoy segura que hoy sería una persona diferente, capaz peor, capaz
mejor, sería imposible saber. Pero sigo pensando y preguntándome una y otra vez
que pasaría si los recuerdos se fueran ¿dejaría de sentir dolor? ¿Estaría
desesperada por recuperarlas? ¿Sería una persona diferente? ¿Sería capaz de
olvidar aquellas personas a las que ame sin recordar todo el dolor y la
felicidad que causaron en mi vida? ¿Me arriesgaría a perderlo todo en la
desesperación por dejar de sentir tanto dolor insoportable? Estoy segura que
esa sería la opción más fácil, algo parecido a rendirse, pero sería la opción
más sana también. En cambio podría seguir así, viviendo día tras día fingiendo
una sonrisa, levantarme, comer y dormir con la esperanza de que algún día el
dolor se haga más llevadero y todo parezca mas fácil. ¿Pero y si nunca pasa? ¿Si
sigo así toda la vida? Estoy convencida que si este infierno no cesa nunca la
parte más linda y la más humana de mi se va a apagar. ¿Existe algo que te pueda
salvar de la locura, del horror? Muchos creen que se llama “amor”. Pero así
como te puede salvar también te puede hundir en lo mas profundo, es arriesgarse
a todo o nada.
miércoles, 18 de enero de 2012
miércoles, 4 de enero de 2012
El bien sin el mal.
¿Qué serian los momentos felices sin los tristes? ¿Qué sería
el bien sin el mal? ¿Qué seria Dios sin Lucifer? ¿Qué serian los héroes sin los
villanos? ¿Qué sería la luz sin la oscuridad? ¿El sol sin la luna? ¿El día sin
la noche? ¿Qué sería la paz sin la guerra? ¿Qué sería el alivio sin el dolor?
¿De qué serviría vivir sin morir? ¿Qué sería el cielo sin el infierno? ¿Qué sería
la cordura sin la locura? ¿Qué sería el silencio sin el ruido? ¿Qué sería el
hielo sin el fuego? ¿Qué seria yo sin vos? La verdad es que nada. Los opuestos,
los enemigos, los contrarios, los que son totalmente diferentes están hechos
para darles sentido a su contrincante. Es por eso que los opuestos se atraen, ¿de
que serviría ser todos iguales? ¿Por qué siquiera la gente busca tener un cuerpo
perfecto, igual al de todos? ¿Quién dice lo que es perfecto y lo que no? ¿Quién
elige lo que es la belleza y lo que no? Cada uno de nosotros tiene el derecho,
la posibilidad y hasta la obligación de elegir que es lo que le parece
perfecto, que es lo que le parece bien o mal. ¿Está mal mentir porque lo dice
la Biblia? ¿Quién escribió la Biblia, siquiera hay pruebas de que Jesús existió?
¿O está mal mentir porque nos hace mal a nosotros mismos y a las personas que
queremos? Los que pensaron diferentes al resto siempre fueron discriminados en
su época pero reconocidos y alabados tiempo después. Es injusto ¿no? Pero a
ellos no les importo lo que pasara en ese entonces, defendieron su posición y
si la mayoría fracaso y murieron en la pobreza o hasta se suicidaron. ¿Pero hay
mayor recompensa que saber que luchaste por lo que creías? Yo creo que no.
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