miércoles, 31 de octubre de 2012
Jugando a entender.
Pone tu mente en blanco. Tranquilizate. Respira profundamente las veces que necesites para que tu cuerpo y tu mente estén completamente relajados. ¿Ya está? Ahora, bien, visualizá a la persona que más quieras en el mundo, pueden ser dos, tres, no importa la cantidad, pero tienen que ser únicas, sin quienes simplemente te es imposible pensar tu vida. Tenés que elegir sabiamente porque si te equivocás y elegís a varias que crees amar no sirve. Tienen que actualmente significar mas que tu vida. ¿Listo? Pensá su nombre, retenelo en tu mente. Recreá sus expresiones, su sonrisa, sentí su perfume. ¿Casi que podés escuchar su voz? Pensá en esa única persona entre millones sin la cual no podes respirar, ¿hay algo que no le perdonarías? Ya sé, tu respuesta instantánea es no, después pensás en algo más grave y seguramente va a cambiar a si. Las peliculas probablemente empizan a tener un efecto un tanto poderoso sobre tu imaginación e imaginás a esa persona que tanto querés haciendo cosas terribles, matando, violando, golpeando... Supongamos que te pega. Sí, el amor de tu vida te pega. En el momento, dependiendo de tu carácter, muy posiblemente te enojes y lo mandés a pasear.¿Qué pasó? Las horas, los días empiezan a pasar y como es normal el enojo se desvanece rápidamente. Si no mentiste y es esa persona tan especial, la vas a empezar a extrañar. Sí, y su ausencia se va convirtiendo es un insoportable dolor que se acentúa en tu pecho. Empezás a pensar que realmente no es tan malo que te haya pegado, fue solo un momento, una sola vez, todos se equivocan... Volvés. Volvés con tu persona especial. Vas a perdonar ese insólito hecho, porque simplemente no querés perder a ese ser amano que tiene todo tu amor. Tu vida sigue transcurriendo feliz y todo queda olvidado entre ustedes. Y, bam, un día, vuelve a pasar, te vuelve a pegar, no importa el motivo, eso es lo de menos porque pasó otra vez. Te volvió a pasar. Lo mismo ocurre, te enojás, lo pensás y lo/a terminás perdonando. Pero ¿de qué pecado te pueden acusar? ¿De darle una tercera oportunidad a alguien a quien amás con locura? ¿Cuantas oportunidades estas dispuesto/a a darle? ¿Miles? ¿Tan sola una más? ¿Es peor vivir así o sin esa persona? ¿Qué duele más? ¿O duelen lo mismo...? ¿O quizás, solo quizás duele más perderla? No podés escapar de alquien a quien amas, es imposible porque simplemente no queres escapar. ¿Complicado, no? ¿Que harías? Años peleando y juzgando a mujeres o hombres que no son capaces de alejarse de quienes les hace tanto mal fisica y emocionalmente pero, puesto de esta forma ¿No lo entedes un poco mejor? ¿No sentís a dos partes de tu mente tirando de lados opuestos? Una, te grita ¡peligro! y la otra se rehúsa a alejarse de la razón de su existencia. Estas atrapado en tus propios sentimientos, sin poder decidirte o cambiando de opinión a cada rato. Dos opciones y ninguna buena. ¿No te da igual? Doler va a doler de cualquier forma, todo el tiempo. No importa la decisión que tomes, esto es tan solo un juego, una reflexión solo vos y tus pensamientos la van a saber, nadie más. Pero antes de juzgar a quien sea, por lo que sea, parate, ponete en su lugar, pensalo de otra forma, desde otro punto de vista. Imaginate a vos con tu vida y tus seres queridos en esa situación sentilo en carne propia como si fuera tu problema y no uno ajeno ¿Cómo lo resolverías? ¿Cuesta, no? Ya no parece tan simple y claro como antes. Entonces no juzges sin saber. No hables sin escuchar. No te apresures a criticar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario