Intentar por todos los medios que las acciones, pensamientos
y palabras de los demás no te afecten es imposible en este mundo caótico de
superficialidad y falsedad. Repetirte todas las mañana que vos sos mejor, que
no tienen porque modificarte ni física ni emocionalmente sus comentarios sin
sentido pero hirientes. Cerrar los ojos e imaginar que nada pasa cuando
claramente para el otro, él o la que se encarga de mostrar más su cuerpo y
menos su personalidad, es mejor que vos. Creer que algún día sus sentimientos
van a dejar de ser meramente superficiales y se va a dar cuenta de que las
personas sin la belleza predilecta y cruel que está de moda, son iguales o
mejores que las demás. La belleza es tan relativa… hay tantas personas
diferentes y asombrosas, millones y millones entre las cuales elegir, lluvia de
oportunidades de ser todos distintos pero igualmente buenos y sin embargo todos
definen exactamente lo mismo cuando se les pregunta ¿Cómo sería una persona
linda para vos? Ya nadie tiene la posibilidad de ver mas allá del envase, más allá
de sonrisas fingidas y cuerpos perfectos, nadie ve en realidad, todos están cegados
por su triste concepto actual de hermosura. Todos quieren encajar siendo
iguales pero tienen la esperanza de algún día ser diferentes. Las actitudes más
degradantes ahora son copadas y populares, la sociedad esta manejada por los más
tontos y margina continuamente a los creativos y especiales. ¿Es que nadie se
da cuenta? ¿A nadie le importa? ¿Para qué esforzarse en ser igual si actuando naturalmente
ya son únicos y geniales? Simplemente para atraer su atención, la atención de
ese o esa que esta tan lejos de tus posibilidades y a la vez tan cerca pero lo
triste es que aunque te disfraces de algo que no sos, al final del día él o
ella nunca te va a terminar queriendo por lo que sos, va a querer al igual que
toda la asquerosa sociedad tu falsa y creada imagen hecha por vos mismo.

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