Boom. Boom.
Boom. Tus pies chocando contra el cemento. Boom. Boom. Boom. Tu corazón
latiendo más y más rápido. Aceleras la velocidad. Querés escapar. Sentís como
el dulce viento que choca contra tu cara te limpia, te despeja. Como el dolor
de tus músculos sobre exigidos te hace olvidar todo lo demás. Como la gente
pasa en un borrón a tu alrededor. Como aumenta tu respiración y como no llegas
a inhalar el suficiente oxígeno del aire. Boom. Boom. Boom. La música golpeando
en tus oídos, subiendo de volumen y dispersando con ella todos tus últimos pensamientos
coherentes. No podes correr lo suficientemente rápido para olvidar tus
problemas. Corres sin rumbo, sin meta, solo escapando de algo que te persigue.
Corres y corres sin importar cuánto te cueste volver porque simplemente se
siente bien moverte sin que nadie te este juzgando, sin tener que representar
un papel, sin tener que dar explicaciones. Corres por vos, corres del dolor.

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