domingo, 9 de junio de 2013

Correr.


Boom. Boom. Boom. Tus pies chocando contra el cemento. Boom. Boom. Boom. Tu corazón latiendo más y más rápido. Aceleras la velocidad. Querés escapar. Sentís como el dulce viento que choca contra tu cara te limpia, te despeja. Como el dolor de tus músculos sobre exigidos te hace olvidar todo lo demás. Como la gente pasa en un borrón a tu alrededor. Como aumenta tu respiración y como no llegas a inhalar el suficiente oxígeno del aire. Boom. Boom. Boom. La música golpeando en tus oídos, subiendo de volumen y dispersando con ella todos tus últimos pensamientos coherentes. No podes correr lo suficientemente rápido para olvidar tus problemas. Corres sin rumbo, sin meta, solo escapando de algo que te persigue. Corres y corres sin importar cuánto te cueste volver porque simplemente se siente bien moverte sin que nadie te este juzgando, sin tener que representar un papel, sin tener que dar explicaciones. Corres por vos, corres del dolor.

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