Vivía feliz porque no conocía otra cosa. Vivía día a día
sola en mi casa contenta de que así sea. Vivía sin que nunca nadie me haga la
comida al mediodía porque siempre había sido así. Vivía sin que nadie se
preocupara por las cosas insignificantes y no importaba. Vivía otra vida, vivía en otra cultura. Vivía sin esta comida, sin este enorme desayuno. Vivía
levantándome tarde todos los días, vivía comiendo siempre del delivery. Vivía
sin una casa donde hay cinco personitas revoltosas y divertidas. Vivía sin una pareja de
padres que se aman y se lo dicen todos los días. Vivía sin una mamá que me me
lleve a comprar cada vez que quiero. Vivía sin sus historias locas. Vivía sin
este frió atroz. Vivía de otra manera. Pero llegue acá y me demostraron que
todo lo que conocía podía ser mejor, que hay una manera diferente en la que
hacer las cosas. Me mostraron que podes levantarte temprano los fin de semana,
me enseñaron que los trenes si pueden llegar puntuales, que podes mesclar
salado y dulce en un solo desayuno, que podes reírte en otro idioma, que podes
compartir cosas de otra cultura. Me enseñaron que a pesar de ser totalmente
diferentes me podían aceptar y hacer sentir querida igual. Borraron mis conceptos
equivocados sobre su cultura y pintaron un escenario nuevo de miles de
oportunidades. Me iluminaron con sus miles de conocimientos y me dieron ganas
de aprender. Hicieron que a pesar de estar a miles y miles de kilómetros de mi
casa me sintiera en mi propio hogar. Hicieron de unos tres meses a los cuales no les
veía futuro la experiencia mas linda de mi vida. Hicieron que ahora que tengo
que irme me quiera quedar. Van a hacer que los extrañe muchísimo.
Gracias a mi familia alemana por darme y enseñarme tanto en
tan poco tiempo. Los considero mi segunda familia. Los amo.
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