miércoles, 10 de julio de 2013

Deutschland.

Vivía feliz porque no conocía otra cosa. Vivía día a día sola en mi casa contenta de que así sea. Vivía sin que nunca nadie me haga la comida al mediodía porque siempre había sido así. Vivía sin que nadie se preocupara por las cosas insignificantes y no importaba. Vivía otra vida, vivía en otra cultura. Vivía sin esta comida, sin este enorme desayuno. Vivía levantándome tarde todos los días, vivía comiendo siempre del delivery. Vivía sin una casa donde hay cinco personitas revoltosas y divertidas. Vivía sin una pareja de padres que se aman y se lo dicen todos los días. Vivía sin una mamá que me me lleve a comprar cada vez que quiero. Vivía sin sus historias locas. Vivía sin este frió atroz. Vivía de otra manera. Pero llegue acá y me demostraron que todo lo que conocía podía ser mejor, que hay una manera diferente en la que hacer las cosas. Me mostraron que podes levantarte temprano los fin de semana, me enseñaron que los trenes si pueden llegar puntuales, que podes mesclar salado y dulce en un solo desayuno, que podes reírte en otro idioma, que podes compartir cosas de otra cultura. Me enseñaron que a pesar de ser totalmente diferentes me podían aceptar y hacer sentir querida igual. Borraron mis conceptos equivocados sobre su cultura y pintaron un escenario nuevo de miles de oportunidades. Me iluminaron con sus miles de conocimientos y me dieron ganas de aprender. Hicieron que a pesar de estar a miles y miles de kilómetros de mi casa me sintiera en mi propio hogar. Hicieron de unos tres meses a los cuales no les veía futuro la experiencia mas linda de mi vida. Hicieron que ahora que tengo que irme me quiera quedar. Van a hacer que los extrañe muchísimo.


Gracias a mi familia alemana por darme y enseñarme tanto en tan poco tiempo. Los considero mi segunda familia. Los amo.

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