Camino
por la superficie más verde que alguna vez vi. Es tan suave que quiero
acostarme en ella. No sé como llegue acá pero no me importa. Esta está
difuminada en algunos lugares con tonos verdes más oscuros. Es tan brillante.
Me reflejo en todo como si una capa de cristal tibia la recubriera. Me siento
tan bien. No sé ni de dónde vengo ni a donde voy, pero ahora mismo, en este
lugar, en este momento, soy feliz. El tiempo se desfigura cuanto más paso
caminando, ya no sé si pasaron horas, minutos o segundos. Todo está en
diferentes tonalidades de verde hasta que de repente me encuentro con una
laguna celeste. La rodeo, la miro y me animo a pisarla. Resulta ser del mismo
material. Cristal tibio y brillante. El mundo esperanza cambia de forma y
resbalo hasta quedar cómodamente recostada en una circunferencia negra y
aterciopelada. Me recuesto sintiéndome tan segura y me veo reflejada en el
cielo. Es una imagen ampliada mía y estoy hablando. El me tiene atrapada en su mirada,
en sus ojos verdes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario